Foto: Tú
11/10/11
¡Les quiero contar
una asquerosidad! Resulta que quedé de verme con mi novio en una parada
de autobuses. Cuando llegué noté que había un perro, pero no le presté
atención. Eddy llegó y, mientras estaba con él, me perdí en sus ojos.
En eso, cuando me tenía abrazada, vi que el can se acercó a nosotros.
Sentí algo caliente en mi pie, pero como yo estaba entretenida, no
quise saber qué sucedía; sin embargo, cuando comenzamos a caminar,
sentí mi pie pesado. Me di cuenta que... ¡todo mi zapato estaba lleno
de suciedad!, olía superfeo. Mi novio se me quedó mirando, hizo muecas y
empezó a reír. Fue el peor día de mi vida.Isabel, Puerto Rico
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